El momento que tanto esperó finalmente llegó. Nueve meses después de una dura lesión que frenó su carrera, la karateca montereña Sol Sandoval Duarte volvió a sentir la emoción de pisar un tatami.
En octubre de 2025 fue sometida a una cirugía
por la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, una prueba
que la obligó a cambiar los combates por la rehabilitación. Este fin de semana,
en Sucre, escribió el primer capítulo de su regreso al participar en el
campamento de preparación organizado por la Federación Boliviana de Karate
(Feboka).
Cada entrenamiento tuvo un significado
especial. Detrás de cada movimiento hubo meses de esfuerzo silencioso,
fisioterapia, disciplina y la determinación de no renunciar a sus sueños.
Volver a vestir el karategi y entrenar junto a los mejores del país fue la
recompensa a una larga espera. Sol volvió a sonreír porque, después de tanto
sacrificio, otra vez pudo hacer lo que más ama: practicar karate.
Desde el viernes hasta el domingo, la
montereña integró el grupo de 30 atletas convocados al campamento que servirá
para definir la selección boliviana de la categoría Senior, con miras a los
Juegos Sudamericanos de Santa Fe, Argentina, que se disputarán del 12 al 16 de
septiembre.
Lo más alentador fue verla entrenar con
normalidad, sin molestias físicas y con la confianza de que la lesión quedó
atrás. Ahora, el desafío es recuperar su lugar entre las mejores del
continente.
El regreso de Sol también tuvo un componente
especial. Su sensei, Enrique Hurtado, forma parte del cuerpo técnico de la
selección boliviana, acompañándola en esta nueva etapa de su carrera.
Mientras tanto, su hermana Briza Sandoval,
también convocada al campamento, no pudo asistir porque continúa recuperándose
de una cirugía. Esta vez no compartieron el tatami, pero las hermanas Sandoval
siguen demostrando que la fortaleza no solo se mide en las competencias, sino
también en la capacidad de levantarse y volver a empezar.

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