La cuenta regresiva comenzó para el fútbol boliviano. Esta semana será determinante para conocer si la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) da luz verde a la reanudación del Campeonato de la División Profesional, una decisión esperada no solo por los clubes, sino también por miles de aficionados que aguardan el regreso de la competencia.
Después de tres semanas sin actividad oficial, el parón empieza a sentirse con fuerza dentro de las instituciones deportivas. La falta de partidos también significa ausencia de ingresos por taquilla, mientras los compromisos económicos con jugadores y cuerpos técnicos continúan vigentes.
En medio de este escenario, algunos equipos optaron por dar licencia temporal a sus futbolistas y otros decidieron mantener los entrenamientos para no perder ritmo competitivo.
La situación no es igual para todos. En varios clubes comienza a crecer la preocupación y el malestar entre dirigentes, que esperan una definición inmediata para planificar lo que resta de la temporada.
Incluso existen posiciones divididas: algunos consideran que el torneo debe reanudarse cuanto antes, aun coincidiendo con la Copa Mundial, mientras que otros prefieren esperar hasta la segunda semana de julio.
Otro factor que pesa en la decisión es la logística. La empresa responsable de la transmisión televisiva enfrentó dificultades para movilizar equipos técnicos debido a los bloqueos registrados en distintas regiones del país, especialmente en la conexión entre Cochabamba y La Paz.
Aunque en los últimos días los puntos de conflicto disminuyeron, el regreso del fútbol todavía depende de que existan condiciones para garantizar el desarrollo normal del campeonato.
*Con datos de elpotosi.net
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